viernes, 5 de diciembre de 2025

Mentalidad de empleado

La seguridad social suele estar
fuera de nuestro alcance. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Un buen trabajo. Es posible que a ustedes sí les hayan explicado lo que significa tener un «buen empleo» o quizá les pasó lo mismo que a un servidor, que debían intuir que se trataba de uno donde el sueldo fuera alto; con el paso del tiempo tuvieron que ajustar ese pensamiento y suponer que además de lo anterior, debía tratarse de una labor en la que el estudio nos libraría de los trabajos manuales con herramientas y maquinaria pesada, es decir, de operarios. Ya que entendimos que debía tratarse de un trabajo mayormente intelectual, éste debía representarnos poco esfuerzo y mucha paga, porque como decían los zapateros en los noventa «trabajo que no da para levantarse a las once de la mañana, no es trabajo».

2. Un buen sueldo. Supongo que para explicar un concepto como éste debemos tomar en cuenta factores como la media salarial en cada rubro de la economía, la cantidad de empleados por especialidad, la oferta laboral o el nivel de vida, lo cual me llevaría un buen tiempo y una cantidad de páginas con las cuales no cuento, así que me conformaré con imaginar, desde mi perspectiva como empleado docente de las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de éste, la cantidad de pesos que podrían constituir un buen sueldo. Si como tutor como materias entre la secundaria y la universidad percibía un promedio de diez mil pesos mensuales, en términos actuales y esa cantidad apenas alcanzaba a cubrir mis necesidades primarias y la mensualidad de un carro, entonces uno bueno debería de ser del doble.

3. Las prestaciones. El gran gancho para mantener y conformarnos con sueldos apenas dignos es el ofrecimiento de las prestaciones, un «logro sindical», orgullo del charrismo que supone, bajo la lupa de la seguridad social, la garantía de una vida tranquila durante y posterior a nuestra etapa productiva, lo cual está supeditado a ciertos requisitos (cada vez más complejos) que en lugar de ampliar el espectro de esas prestaciones, han ido reduciéndolas sustituyendo la idea de justicia por una legalidad de rapiña. Se llegó el día en que los jubilados seremos más que la gente en etapa productiva, más o menos generaciones por pasar y las alarmas comienzan a encenderse porque con todos los yerros cometidos por los gobiernos de la revolución y los más recientes, el dinero destinado al retiro parece correr peligro.

4. Jubilado autosuficiente. Llegado el momento del retiro, las perspectivas ocupacionales se diluyen... a la vista de los demás, porque muchos de los que terminaron su ciclo laboral en el giro en el que estaban, siguen teniendo la necesidad de percibir sueldo, ya sea porque el monto de su pensión es insuficiente o porque ésta es inexistente. Lo ideal sería que todo aquel que llegara a la edad de retiro, lo hiciera efectivamente para dedicarse al cultivo del intelecto o transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones; no me refiero a dar clases, sino a abrir un canal de difusión, ya fuera impreso o electrónico o el que fuera, donde pudiera exponer sus contenidos como su creatividad, en estos tiempos, los medios están tan a la mano como nunca lo había estado en la vida de la humanidad. Salud.

Beto.

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