viernes, 2 de enero de 2026

Según el gasto es la necesidad

La decisión depende muchas veces
de nuestro bolsillo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. No alcanza. Prontos a cumplir cuarenta y ocho horas en el segundo día del año y sin habernos repuesto de la resaca de la fiesta, la cabeza parece dejar de dar vueltas sobre su eje, emulando el movimiento de los astros en un cosmos que se mantiene nublado; los movimientos intestinales hacen su aparición en horas non santas o en los lugares menos oportunos. ’Qué tal los sonidos de la calle? ¡El tren! Pareciera que va pitando dentro del cráneo y lo que dura ahora, después del accidente de hace meses; por cierto, ¿ya sabemos quiénes fueron los responsables? Claro, a estas alturas ya podríamos decir que no importa. Lo que sí me interesa saber es en qué proporción de días, según nuestra edad, duran las crudas porque para el lunes ya tengo que estar entero para preparar los arreos del próximo trabajo a realizar este semestre.

2. Cuestión de presupuesto. Lo más sencillo para tener una economía doméstica sana sería el nunca gastar más allá de lo que se gana, pero claro, además de los benditos imponderables, están los intereses por mantener un status que, a veces nada tiene que ver con el dinero, sino nada más con el aparentarlo. Las deudas proliferan como con los gringos pero no aumentan los niveles de vida, me refiero a los sueldos que apenas alcanzan los diez mil pesos al mes o menos de presupuesto, los de mayores montos tendrán algo más que decir. Lo malo está en que decidimos invertir nuestros esfuerzos en aparentar mediante la tecnología, cosa que nos sale contraproducente porque ésta cambia constantemente y hay muy pocos bolsillos que soportes esas vertiginosas fechas de caducidad que a muchos obligan a hacer filas al montepío.

3. Lo básico. Comida, vestido y sustento es la cantaleta que aprendimos con las oraciones en la doctrina como base para saber qué es lo que importa en esta vida mundana y nada más, aunque está sujeta a la apreciación de cada uno; con la variedad de marcas que ofrecen lo mismo, lo único en lo que debemos pensar es en cómo decidir, cuál de ellas será nuestra favorita o la que dicte nuestro bolsillo, también difícil si no sabemos soportar la frustración. Lo mismo pasa cuando observamos los conceptos de básico y suntuario en cada estrato social, pues para uno puede ser el usar loción francesa todos los días, para otros podría ser el llevarse algo a la boca aunque sea una vez al día lo más importante que les pasaría; lo suntuario sería una concepción inexistente para aquellos que sólo sobreviven.

4. Lo suntuario. Contrario a lo que consideramos necesario, lo suntuario está creado para satisfacer lo que nos hace sentir importantes, actualizados o inteligentes; la concepción de suntuario viene porque se trata de una visión personal en la satisfacción de cada tópico mencionado, ya que para lo que a unos les hace sentir importantes, para otros puede ser el pasar totalmente inadvertidos. En términos generales, lo suntuario es aquello que satisface necesidades que no representan la subsistencia y que su importancia puede ser temporal y adecuada a los recursos con los que tenemos a la mano, por ejemplo, es necesario, casi imprescindible el mantenernos informados y en contacto unos con otros, pero lo mismo daría hacerlo con un teléfono de hace tres años que con uno nuevo. Salud.

Beto.

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