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| Somos entenados de la caja mágica. Foto: BAER |
1. Significado e imagen. Crecimos aprendiendo de lo que veíamos y reaccionando a lo que escuchábamos, en ese orden de importancia; la división social del trabajo, una vez que descubrimos la agricultura y ser sedentarios fue una opción a ser nómada, arraigó a la vista como el sentido por excelencia para crear cultura, dado que a los cultivos se les ve, pero difícilmente se les escucha; los colores son más entretenidos que los sonidos y se pueden reproducir con mayor facilidad por la gente común, las formas son más identificables porque se repiten en la naturaleza con mayor frecuencia y a los sonidos los transformamos en imágenes conocidas, pues los cantos son de las aves y los ruidos de autos, de la lluvia o de algo que golpea. Las imágenes, por sí mismas suelen significar varias cosas, los sonidos sólo una.
2. El movimiento. Nuestro ojo está entrenado para captar imágenes en movimiento, captándolos como en ejes cartesianos donde convergen longitud, altitud y profundidad pero lo que las envuelve de interés es el movimiento; éste nos llama la atención porque los cambios repentinos de planos nos alertan sobre la situación en la que nos encontramos, ya sea amorosa, apacible, discordante o de peligro, las pistas para ello suelen estar sujetas a la velocidad con que se presentan. Evidentemente, una cara sonriente que se acerca lentamente no tiene el mismo efecto que la misma cara acercándose rápidamente; lo mismo sucede con un rostro enojado o una persona con la mano levantada. Es probable que la comedia, en los inicios del cine, se basara más en la rapidez de las escenas que en la trama.
3. Impacto y sonido. Mucho del éxito, si no es que todo, que tiene una producción audio-visual, se debe al impacto que logra en los espectadores basado en el sonido; no sólo las películas de terror modifican nuestro comportamiento momentáneo, las de corte romántico, las de suspenso y las de aventuras, según sea la música que utilicen, será el efecto que provoquen; nada más recuerden cómo les hizo sentir «Rocky» y la excitación que experimentaron cada vez que escucharon el tema musical. La razón de que esto pase es que de todos nuestros sentidos, el que anticipa la alerta es el oído, es decir, no es necesario estar fijos como con la vista para ponernos a la defensiva segundos antes de que algo pase, el tacto y el gusto requieren del contacto y el olfato, al no tenerlo tan desarrollado, nos sirve de poco.
4. Somos visuales. La época actual está marcada por la hegemonía de la imagen visual, gobernada a su vez, por el movimiento más el refuerzo de la imagen auditiva en los ámbitos que definen nuestro desarrollo intelectual-afectivo; si queremos enseñar algo, hacemos uso de diapositivas o cortos para ejemplificar aquello que deseamos transmitir; al momento de vender algo a distancia, es mejor ilustrar al posible comprados con coloridas fotografías o si nuestra intención es felicitar a alguna persona, lo más común es enviarle una ilustración referente al motivo. Ver nos satisface, mucho antes que otros sentidos, pues solemos «comer con los ojos» cuando tenemos antojo, «echamos una mirada» adecuando nuestros tiempos y «hacemos observaciones» para corregir. Salud.
Beto.

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