viernes, 13 de febrero de 2026

Los reto

El escándalo es más atractivo
que el trabajo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. De fácil producción. Desde que fui consciente de mi fascinación por los medios de difusión masiva, los audio-visuales quiero decir, supe que había magia en todo lo que se producía en el cine, la radio y la televisión, posiblemente porque con anterioridad también se la conferí a los cómics; todos ellos tienen su complejidad, máxime cuando requieren de efectos especiales para contar historias, sin embargo, hay un género que es sumamente fácil de producir que es el noticiero. Su mayor dificultad reside en conseguir la información y ahora ya ni eso, con el uso de las agencias informativas, el oficio de reportero se ha reducido en número de integrantes por medio y en el tipo de notas por cubrir, por lo que resulta sumamente desmoralizante que se avoquen a cubrir mayormente nota roja sin importar el ámbito a tratar... ¡ah! Y deportes que son sólo fútbol.

2. La averiguación como alimento. El quehacer periodístico ha sido secuestrado y convertido en una práctica monotemática que tiene a la estridencia como principal forma de expresión, emanado desde un origen común: las agencias noticiosas; Reuters, Associated Press, Agence France-Press y EFE, dictan lo importante que debe publicarse y cómo debe publicarse debido a que son las encargadas de recopilar y verificar información, elaborar y difundir contenidos teniendo como fuentes a la política, a la ciencia, el medio ambiente y la economía, eso sí, sin abandonar un cierto tono de alarma. Este formato vino a restringir un poco la actividad de los reporteros en general, así que la concepción de las noticias locales como secundarias y subordinadas a las nacionales e internacionales se ha agudizado.

3. Especialización de flojos. Cualquiera de estas tres que mencionaré, nota roja, deportes y política, porque espectáculos ni siquiera habla de ellos, en los medios electrónicos encontraron la fórmula para que la vida como reportero se volviera una farsa; se han dedicado a medio narrar (si nos va bien) o a medio describir hechos desnudos, sin chiste, con los que pretenden -en el mejor de los casos- cumplir con un horario, llenándolo de datos desechables que encienden la indignación momentánea, efímera y sin sentido de un público, a decir de los propios medios que no dispone de mucho tiempo para leer, escuchar o ver noticias, lo que me lleva a preguntar, cuando hicieron las encuestas de consumo ¿cuestionaron sobre los hábitos o sólo por la disponibilidad de tiempo? Supongo que las adecuaron a su flojera.

4. Regresen al origen. Si estuviera en mis manos, retaría a todos y cada uno de los reporteros a que regresaran a realizar su oficio como antaño, que al salir a la calle no se restringiera a la fuente diaria o a la nota roja, que su averiguación se centrara en la producción comunal, en los problemas que tuvieran una solución inmediata y no se tratara sólo de desgracias, que la vida de los ciudadanos productivos fuera el centro de su actividad y no sólo una anécdota perdida en la última página del periódico para con ello, tratar de dejar atrás el fatalismo en el que nos tienen inmersos desde hace décadas, porque el alimentarnos de tragedia y muerte, nada bueno nos ha dejado y... ya lo sé, nunca ocurrirá porque ya nos hemos acostumbrado a la queja fácil. Salud.

Beto.

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