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| Solemos avanzar a pesar de los contratiempos. Foto: BAER |
1. La condición física. Pareciera un tema para atletas de alto rendimiento, a pesar de que no tenemos una idea (la mayoría) de que algunos de ellos salen de la perspectiva «normal» de alguien que debe ejercitarse para rendir en su disciplina como los pilotos de autos de carreras o los ajedrecistas; los seres humanos de a pie supondríamos no necesitar demasiado ejercicio para realizar nuestras tareas, sin embargo, no es un tema menos el mantenernos en forma física adecuada para no tener contratiempos. Es cierto que nos guiamos por un esquema de dolor, es decir, mientras no nos moleste, pensaremos estar totalmente sanos; por lo general, no solemos hacer caso a síntomas que podamos soportar, no por un tema de aguante, sino por ignorancia.
2. Llamar a la muerte. La parte mágica de nuestro pensamiento parece imponerse en los aspectos cotidianos que tienen que ver con la estancia en el mundo; hay historias de vida que tienen en común la idea de que hay cosas que no deben mencionarse porque algo malo sucedería. Está la advertencia: «ten cuidado con lo que deseas», posiblemente porque no sabríamos expresar correctamente los deseos o, también: «sólo tienes que decretarlo» en el supuesto de que ya entendimos. Lo más curioso se da cuando tenemos que decidir sobre comprar un seguro de vida y terminamos comprando uno de carro, porque el primero sería como llamar a la muerte, dejando abierta la interpretación al destino pre determinado y la no decisión propia en nuestra existencia.
3. ¿De verdad tan frágiles? No puede ser que sigamos pensando que nuestras vidas están supeditadas a fuerzas externas incontrolables y tomemos eso como pretexto para no responsabilizarnos de, principalmente, nuestro accionar social, tampoco resulta lógico que con todos los avances tecnológicos y la información sobre los fenómenos naturales, sigamos rindiendo culto a personajes y eventos que supuestamente desafiaron en la antigüedad las leyes de la física y ahora no se repliquen ni por error. De los milagros, ya se ha probado que tienen explicación, la cual suele ser la más simple; la necesidad de tener un hermano mayor que nos proteja o echarle la culpa por lo mal que nos va, sigue vigente porque nuestra parte nómada-salvaje se mantiene adormecida, pero no puerta.
4. Soportamos eso y más. Somos trabajadores a toda prueba, para demostrar y demostrarnos a nosotros mismos que podemos dar más allá de lo que dictan nuestras obligaciones, porque el sacrificio está incrustado en nuestro ADN y en el concierto de las naciones, somos los que más horas invertimos en el trabajo, a veces sin saber para qué. Si así no fuera, no tomaríamos cualquier empleo aunque nada tuviera que ver con lo que nos gusta y lo que estudiamos; lo que hace soportable tal situación, depende de cada uno, lo que incluye a la religión, a la moral, al patriotismo o cualquier otra cosa que encienda nuestros anhelos más profundos, apuntalado todo con mensajes dirigidos a elevar esos sentimientos, como las películas de la época de oro y todo aquello que dicte abnegación. Salud.
Beto.

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