viernes, 17 de abril de 2026

Lo coreano está de moda

No podemos hablar de invasión, pero sí de
una gran ocupación mediática. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. En lo tangible. Automóviles, grupos musicales, series, están circulando en nuestras carreteras, nuestras ondas hertzianas y nuestras pantallas con un éxito moderado pero constante, convirtiéndose en una competencia seria para los productos a los que tradicionalmente estamos acostumbrados. Los autos son confiables, hechos para caminos difíciles, como los de nuestro país, así que sacrifican velocidad por una mayor resistencia. El mundo de la música ya había tenido representantes del lejano oriente como la Orquesta de la Luz venida del Japón que cantaba música tropical; actualmente BTS y Blackpink repiten una fórmula que habíamos visto a finales de los setenta y principios de los ochenta con los puertorriqueños Menudo y Chamos de figuras atractivas cantando letras muy simples.

2. En lo intangible. La moda parece haber iniciado con el agente 007 en la película «Die another day» de 2002 interpretado por Rick Yune como el villano Zao, posicionando a Corea como una potencia en el inconsciente popular, por lo que ahora ver en un canal como Pop Corn Central series de ese país nos parecerá algo normal y tendríamos acceso a otra oleada de grupos encabezados por los F4, médicos en «Doctors» y hasta detectives; aún están en una etapa de prueba, pero se han hecho presentes tanto en las plataformas como Netflix o You Tube como en la televisión abierta como Azteca 7 y el ya mencionado Pop Corn Central. La ficción no tiene fronteras y la prueba está en que un país tan lejano ha adaptado su producción para el mundo.

3. Un ilustre desconocido. Lo que sabemos de Corea se acerca más a sus vecinos los chinos, pero con un ambiente menos denso, poblacionalmente hablando; es tan simplista como pensar que todo aquel que tiene una tonalidad de piel más o menos amarilla es asiático y come sólo arroz, con esos rasgos los hay por toda América y no necesariamente son migrantes recientes, ni siquiera de los últimos sesenta años, pues los hay así (o parecidos) desde tiempos prehispánicos; Corea es tan semejante e igual a los demás países orientales como podríamos decirlo de todas las naciones hispanoamericanas, debido a que ambos continentes fueron producto de grandes imperios. Sin embargo, sus diferencias son menos conocidas porque las similitudes se quedaron estacionadas en su pelo y sus ojos rasgados.

4. Y sigue muy lejos. La costumbre de consumir producciones occidentales, principalmente de los Estados Unidos, ha moldeado nuestro gusto de tal manera que requerimos de cierta picardía salpicada de violencias, horneada a fuego alto, teniendo al vértigo como principal ingrediente. En cambio, las producciones orientales que nos llegan, todavía manejan un ritmo semilento semejante a las producciones de los sesenta, cuya inocencia pareciera rayar en lo cándido desde sus historias hasta los diálogos y los programas coreanos transmitidos en los canales mexicanos no son la excepción. No infiero que sean malos, por el contrario, la calidad de las imágenes y todos los aspectos técnicos son de primera línea, pero por lo anterior, es difícil identificarse con sus personajes. Salud.

Beto.

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