viernes, 8 de mayo de 2026

La creación de expectativas

A veces, lo que esperamos no es una
muy agradable sorpresa. Foto: BAER vía Meta AI.

Irapuato, Gto.-

1. En la víspera. Provienen de un deseo, es innegable y tratar de sondear de dónde surgen éstos, sería como preguntarnos cuál es el sentido de la vida, el interior de nuestro cerebro aún presenta zonas que reservan secretos sobre su funcionamiento y de las cuales sólo podemos intuirlas; la parte racional de una expectativa nos obliga a mantener los pies en la tierra, pero de alguna manera se cuelan en el escenario los rasgos más enquistados del pensamiento mágico, porque si no es por comparación, es por competencia o por ignorancia. En la realidad nacional, formulamos nuestras expectativas en esperanzas poco documentadas antes que en razonamientos estructurados desde la información y ésta última adolece de veracidad en el peor de los casos.

2. Enfrentar la realidad. La vida cotidiana mexicana está llena de evasivas de buena voluntad, pues la mayoría de ellas no buscan dañar a los demás, sino simplemente vivir tranquilamente sin molestar ni ser molestado, cosa difícil si recordamos la dinámica de incertidumbre en la que estamos sumidos, como si se tratara de una condición inherente a nuestra realidad como país, quizá sea por eso que nuestras más caras esperanzas descansen en los botines de once individuos que, cada cuatro años, deben encontrar la manera de zafarse de la responsabilidad de salvaguardar el honor patrio, carga que sistemáticamente les endilgan los gobiernos post revolucionarios a todas las manifestaciones artísticas y deportivas del país.

3. Esperanza inmortal. La consecuencia inmediata a crear expectativas, es el establecimiento de un sistema de ideas que conforman un plan de resistencia que llamamos esperanza; el deseo de que todo se mantenga igual a la etapa en la que nos sentimos a gusto, requiere de seleccionar escenas que nos hagan felices, de razones suficientes para traerlas a la memoria y de no conservar pudores para poder compartirlas con los demás, entonces y sólo entonces, se podrá hablar de esperanzarse en algo. Ese sistema de ideas puede compartirse con generaciones posteriores (generalmente es así y no al revés) con lo que la vida de la esperanza se alarga casi al infinito, por lo que el encontrar la paz en una región determinada o la llegada de un mesías cobran sentido.

4. Antídoto contra la frustración. Lo que esperamos de eventos, acciones propias o de la vida misma debe estar acorde a las herramientas y los insumos con los que contamos puesto que si son menores, pensaremos que no valió la pena el resultado o si los superan, vendrá la frustración; las expectativas suelen ponernos en una plataforma en la que las esperanzas sobreviven hasta que llega algo inamovible por nuestros medios. Aquellos que afirmaron que había que vivir un día a la vez o en palabras de Mateo 6:34 «da a cada día su propio afán», posiblemente consideraron que todos tendríamos la suficiente fortaleza mental para ubicar lo que nos es factible y lo que es necesario, obviamente no tomaron en cuenta el ocio de estos tiempos. Salud.

Beto.

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