viernes, 3 de julio de 2026

La mística en todo

No necesitamos enseñanzas desde
otras realidades. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Visión heredada. Los sesenta y su curiosidad por la irreverencia y lo prohibido, nos dejaron un montón de interrogantes más que certezas, se quedaron en un nivel de exploración y experimentación propuesto desde los cuarenta, pero sin un ánimo concreto de obtener conceptos terminados porque, al parecer, la ambigüedad disfrazada de relatividad era más rentable. Una idea venida desde la India, reforzada por los Beatles (que después se dieron cuenta del engaño) nos ha movido algunos conceptos que se han mezclado con el misticismo occidental para generar visiones que no terminan de encajar en nuestra cotidianidad ya que ambas lógicas parecen hablar de lo mismo, pero con argumentos distintos e igualmente muy poco comprobables.

2. Pelea contra la practicidad. Vivir debería enfrentar como único problema, el tener al alcance los medios para mantener una estancia en este mundo, lo más productiva y satisfactoria posible; nada de lo que hacemos para vivir bien tiene sentido cuando nuestra objetividad se ve obstaculizada para desarrollarse, el acumular «riquezas» sin sentido, tomando en cuenta que, aunque todos tenemos al dinero como la premisa central de esa acumulación, también ostentamos diversos conceptos de riqueza muy distintos unos de otros. El problema está en que vemos en el acumular una obligación que sustituye a la satisfacción de estar vivo por una idea de hedonismo eterno, lo que no resulta práctico para apreciar lo que nos rodea«.

3. Lo inmaterial no quita el hambre. Ayunar, si es voluntario y controlado está bien, alguna razón debe haber, sin embargo, la creencia en seres superiores así, sin más, en personas que difícilmente se llevan un bocado, no parece leal ni justo; una persona con hambre no puede pensar más que en aliviarla y ni con rezos ni sentirse pecador se le quitará la sensación de vacío. Podríamos, con la disciplina y el entrenamiento de un yogui, aguantarla por cuarenta días, pero eso no significa que no la sintamos ni que no se nos notarán todos esos kilos de menos. Dentro de este mundo material, la ausencia de materia termina imponiéndose a lo místico, porque si una idea ya no funciona, se cambia y listo, pero si no hay qué comer, nos morimos.

4. La buena voluntad. En realidad, se trata de un recurso natural pocas veces renovable, todo depende del golpe de desencanto que nos llevemos, algunos lo llaman «golpe de realidad» sin darse cuenta que expresiones así, no son muy aceptadas en una mentalidad adolescente como la que tienen, en su mayoría, las sociedades mexicanas. Quizá sea por ello que preferimos el pensamiento mágico a tomar las riendas de nuestras vidas y así, tener a quien culpar; pero hay destellos, tenemos nuestros momentos en los que, si nuestras necesidades primarias están cubiertas, podemos ayudar sin esperar retribución. Porque así como han querido desde las cúpulas imponernos la incertidumbre, también es cierto que a la mayoría nos han inculcado en casa la solidaridad. Salud.

Beto.

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