viernes, 21 de agosto de 2026

La mente divergente

Para un divergente, la velocidad de los demás
puede ser muy lenta. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Una atención especial. Si acaso un proceso lineal nos parece poco atractivo y nuestra imaginación prefiere los caminos intrincados pero más atractivos a los sentidos, posiblemente nuestros pasos se dirigen hacia la divergencia, no en un sentido de ser autistas o con TDAH, pero sí con capacidades poco comunes que nos permitan ver opciones de solución fuera de la convención; un potencial triunfo está en la observancia de los detalles, puesto que si en circunstancias normales no todos somos susceptibles de impresionarnos por las mismas cosas, alguien con una condición especial irá más allá de lo evidente con creces. Es posible que si una narrativa nos lleve a los «normales» por medio de argumentos, un divergente la entienda mediante colores, formas o sonidos.

2. Activarse por el pendiente. Cuando las tareas se acumulan, viene la angustia casi paralizante para los normales o como se dice ahora, neurotípicos pues están conscientes del tiempo para realizarlas o las fechas de entrega, para un neurodivergente podría ser el combustible que necesita para poder funcionar y no es que no perciban el paso del tiempo (condición mental que evita el caos) sino que sus ritmos se rigen por eventos raros cuya lógica responde a otro tipo de necesidades, como el requerir un detonador para moverse y para algunos es sólo presión. Haciendo una comparación, pero guardando las proporciones, sería algo así como cuando un individuo se hace cortes en los brazos para sentirse vivo, entonces la presión actuará como ese pinchazo para poder moverse.

3. Temor a finalizar. Cerrar los ciclos requiere de una prestancia especial que un divergente (o mexicano común) no entiende del todo, en la sabiduría popular se grafica perfectamente con la supuestas palabras dichas a un cliente que quería comprar toda la mercancía a un vendedor ambulante de claros rasgos prehispánicos cultivados por siglos: «si me lo compra todo, entonces ¿yo qué vendo?». Los cerebros especiales (o mexicanos comunes) actúan como en la tira del gato Garfield, «el verdadero placer está en conseguir, no en el tener», lo que nos hace acumular trabajo sin tener claro cuándo vamos a tener tiempo de hacerlo y para corroborar mis palabras están los carpinteros y los impresores por citar dos, sin embargo, varios oficios adolecen de lo mismo.

4. Inteligencia intuitiva. Si en alguna ocasión han resuelto un problema sin saber cómo le hicieron, seguramente la explicación a esa incógnita es que tenemos momentos de inspiración intuitiva, lo que significa en buen romance, que quizá se activen las neuronas que han guardado cierta información que no había tenido utilidad hasta ese momento. Hay, por así decirlo, tareas para las que fuimos hechos, que no nos tomó mucho tiempo aprenderlas o las hacemos por instinto, a las que además, las resolvemos de maneras poco ortodoxas pero eficientes, con lo que afirmamos nuestra posición de libre pensantes. Los divergentes a veces no piensan distinto sino a otro ritmo, por lo que si siguen a los demás, puede que eso les produzca cierto aburrimiento. Salud.

Beto.

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